Cada deporte conlleva sus propios riesgos de lesión. El fútbol es el deporte con más lesiones registradas mundialmente — rodillas, tobillos e isquiotibiales son las más frecuentes. El rugby genera lesiones graves de cuello y hombros por el contacto físico extremo. El CrossFit tiene riesgo de lesiones por sobreuso, especialmente en espalda y hombros. El baloncesto concentra lesiones en tobillos y rodillas por los cambios de dirección explosivos. El tenis provoca lesiones crónicas de codo y hombro. El esquí genera lesiones graves por caídas a alta velocidad.